Estrategias para enfrentar una crisis empresarial

Cuando una empresa entra en crisis parece que no hay forma de salvarla. Hay de dos opciones: ir a pique y declararnos en quiebra o bien, entender qué ocasionó el problema para así trabajar en su resolución y mantener la vigencia del negocio. Al final, las crisis se convierten en una oportunidad para cambiar de forma drástica la gestión de toda la organización.

Existen distintos motivos por los cuales se origina una crisis al interior de un negocio, pero si no identificamos qué la está provocando en cada caso no podemos atacar el problema directamente. La crisis tiene un origen que debe ser identificado para que cuanto antes sea posible buscar un refugio.

¿Qué provoca las crisis?

Como las cosas no pasan de la noche a la mañana, tienes que evaluar de qué forma tu empresa ha llegado a esta situación que puede ser de insolvencia, de endeundamiento excesivo, o de operatividad.

Existen causas internas y externas. Las primeras son consecuencia de errores en la gestión del personal, deficiencias de liquidez importantes o bien, un plan de negocio que simple y sencillamente no es realizable porque parten de un prinicipio que no se ajusta a la organización.

Las causas externas están relacionadas a crisis económicas más grandes como las que puede atravesar un país, y aunque en estos casos es más difícil actuar, la realidad es que tampoco es imposible. Otra situación de crisis podría ser la falta de seguridad en un mercado, entonces cabría evaluar cuál es la situación verdadera.

De cualquier forma, una vez que identifiques las causas de la crisis en tu empresa deberás empezar a hacer los cambios necesarios para salir de ese problema que está deteniendo tu desarrollo empresarial. No vas a hacer una revolución sino a emprender las acciones necesarias para cambiar la situación cuanto antes.

¿Es un área estratégica la que falló? ¿En qué falló?

Las crisis tienen áreas de oportunidad

Bien dicen que las lamentaciones no nos llevan a nada bueno y de esta forma, las crisis no son algo malo del todo. Tienen una utilidad que va enfocada en posicionar y destacar en el mercado a las empresas cuya operación es más sólida y competitiva.

De alguna u otra manera, las crisis clarifican la situación global de un mercado cuando terminan por desaparecer a aquellas empresas que no son competitivas y de esta forma, propician la captación de más y mejores ingresos para la empresa que resulte exitosa y que mejore su posicionamiento.

La crisis se planifica, de otra forma afrontarla será casi imposible. Así como en los buenos momentos te concentras en hacer planes de expansión y proyecciones de resultados para los años porvenir, en las empresas es fundamental contar con planes de contención de crisis.

Existen tres factores clave a contar cuando se trata de planificar la gestión de una crisis.

Por un lado, debes plantear escenarios posibles: cuánto va a durar la crisis, qué intensidad tendrá, cuáles serán sus impactos y cuál será la capacidad de recursos y situación general de tu empresa para afrontarla.

Por otro, tomar en cuenta las variables clave de la crisis, es decir, las oportunidades de crédito que se ganarán o se perderán, las ventas y costes que quedarán expuestos, la situación financiera y patrimonial del negocio y cómo cambiará a partir del evento.

Y, por último, debes pensar en las alternativas de actuación que tendrás para enfrentarte a la crisis. Esta última variable depende de los escenarios que plantees y de las variables que estudies y que tendrán una incidencia relevante en lo que estás por enfretar.

Además, deberás establecer hipótesis con relación a la duración e intensidad de una crisis. Esto lo puedes lograr si evalúas anticipadamente los efectos que tendría el fenómeno sobre tu organización y así obtienes una hipótesis más certera.

Si la crisis ya estalló

Tu papel es enfrentar la realidad

Cuando las crisis estallan dentro de una empresa los directivos o dueños cierran los ojos ante esa realidad aplastante y prefieren negarlo en lugar de aceptarlo. Primer error: las consecuencias de esto podrían ser catastróficas.

Aceptar la situación tal y como es será la solución inicial efectiva para poner marcha atrás a la situación actual de forma inmediata. Cuanto antes ponerse manos a la obra para poder mantener la calma en una situación como esta y además, ponerse atentos para no ahogarnos en el pánico que la situación constituye.

La segunda parte de ese aterrizaje en la realidad es entonces acudir a nuestro gabinete de crisis que puedes formar antes o durante la situación de emergencia.  Dicho equipo debe conformarse por las piezas esenciales y que conocen las partes estratégicas de la organización para actuar.

Al final, obtendrán una fotografía de la totalidad de la situación y sabrán cómo atacar de forma fidedigna y eficaz. Es como contener un incendio forestal: no echas cubetadas de agua a una parcela de tierra; con un aeroplano cortas el fuego desde los aires.

Generalmente todas las crisis al interior de las empresas son de corte económico aunque también pueden presentarse por falta de personal, o por algún evento extremo como un desastre natural.

Puedes salir del mal paso siguiendo estas recomendaciones:

Aumenta la productividad: Aumentar la productividad de tus colaboradores no consiste precisamente en encargarles más trabajo a diestra y siniestra: sólo si es necesario. En gran medida, la situación de crisis puede depender por fallas en las áreas productivas por eso cabe que las evalúes en su desempeño.

¿Hay tareas ineficientes o que se llevan mucho tiempo? Empieza a eliminarlas para que vuelvas más eficaz la gestión de tus procesos productivos. Ahora bien, en situación de crisis ponte de lado de tus empleados. A pesar de que tus clientes pueden pedirte más de la cuenta, ten presente que tus colaboradores son pieza esencial en la realización de esa labor.

Elimina lo que genera pérdidas: ¿Existe algún producto o servicio que en estos momentos no te está dejando nada por su producción? Elimínalo o detén su producción por el momento. Esto te permite concentrarte en aquellas cosas que sí son redituables.

Incluso, cuando eliminas aquello que no funciona te darás cuenta de que la tasa a la que disminuye la crisis aumentará de forma considerable. En algún punto del camino podrás volver a ofertar ese producto o servicio y en su caso renovarlo para hacerlo todavía mejor.

Solo ten presente que en momentos de crisis no vale la pena invertir en lo nuevo sino en sacar la operación con lo que ya cuentas.

Renegocia con tus proveedores: Los costes de la materia prima que necesitas para tu producción o de otros elementos que necesitas para prestar un servicio pueden ser muy elevados. Seguramente eres un cliente importante y tu proveedor entederá la situación por la que está pasando el negocio.

Todo se trata de que renegocies los plazos para liquidar la adquisición de materiales o que pidas un descuento con la promesa de que en el futuro, el monto que compres a ese proveedor aumentará. Porque después de todo de eso se trata el negocio ¿no? De incrementar el número de alianzas que tienes.

Reduce los plazos de cobro: A pesar de toda la fe que puedas tenerle a tus clientes, en gran medida las crisis se producen por retrasos en los cobros por parte de ellos. Si es así, la idea es que busques a clientes más solventes que sí puedan pagar a tiempo.

Por otra parte, puedes renegociar los pagos de los clientes morosos y asegurarlos al contratar un seguro con el que puedas mantener tus cobros sanos y salvos de cualquier eventualidad. Si tienes un cliente que de plano no paga ni piensa hacerlo es mejor que termines la relación con él en lugar de seguir produciendo para alguien que no piensa pagarte.

Mantén tu presupuesto comercial: Con la finalidad de que el número de ventas que tienes en el momento de crisis no decaiga, sino que se incremente, asegúrate de que en los recortes de gasto que realices no cambies el presupuesto destinado al departamento comercial de tu empresa.

Dicho departamento es una pieza clave en la tarea y si le dejas con menos recursos las consecuencias podrían ser muy negativas. En vez de dejar al área con menos recursos puedes optimizar los que ya tiene y hacer un nuevo plan de ejecución de estrategias de marketing.

Quizá en el momento de la crisis tengas que dejar de anunciarte en los espacios convencionales por sus altos costos. Si es así, opta por una estrategia de redes sociales y marketing digital que te ayude a impulsar a tu empresa una vez más a pesar de la crisis.

Minimiza gastos fijos. En periodos de crisis los gastos fijos suelen ser un estorbo pues están invirtiéndose en activos que no son del todo necesarios para la operación cotidiana de la empresa. Como en una situación de economía familiar tienes que evaluar cada uno de los gastos que realizas.

Por ejemplo, ¿vale la pena que sigas pagando esa suscripción a un servicio de chat interno que ya nadie en la compañía utiliza? Deshazte de esos gastos hormiga al interior de la empresa. Haz la lista de todo eso que puedes aniquilar sin perjudicar la operación del negocio.

Además, empieza a controlar los gastos de servicios básicos como la electricidad, luz y gas para mitigar más escapadas de dinero. Tanto tus finanzas como la Tierra te lo agradecerán.

Encuentra nuevas alternativas de financiamiento: Desde rentar parte de tus activos hasta utilizarlos como garantía hipotecaria para obtener un crédito, existen cientos de formas de salir delante de una crisis de dimensiones económicas.

El reto está en que hagas un análisis detallado y a consciencia de las causas de la crisis a la que ahora te enfrentas. Mientras lo hagas te darás cuenta que no estás al final de un callejón sin salida, sino en el nuevo punto en el que tu negocio puede crecer.

Pensando con claridad encontrarás nuevas alternativas para financiar la operación de la organización aún en momentos de crisis.

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