Cómo cobran las empresas mexicanas en la era digital

México vive una transformación silenciosa, pero profunda en su sistema de pagos. En un país donde el efectivo todavía domina las transacciones cotidianas, se está construyendo una de las infraestructuras de pago digital más robustas del continente.

Actualmente, el 85% de los mexicanos sigue usando efectivo en compras menores a 500 pesos, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera de 2025; sin embargo, la forma en que las empresas mexicanas reciben pagos ha cambiado significativamente en los últimos años.

La digitalización, el crecimiento del comercio electrónico y una mayor familiaridad de los consumidores con las herramientas fintech han convertido los cobros digitales en un factor clave de competitividad.

El Banco de México reporta un incremento sostenido en las operaciones realizadas mediante transferencias electrónicas y sistemas de pago inmediato, mientras que la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) documenta un crecimiento continuo del comercio digital en el país. En este contexto, las empresas enfrentan el reto de elegir los mecanismos de cobro que mejor se adapten a sus operaciones y a las expectativas de sus clientes.


Los métodos que mueven al mercado


El instrumento más utilizado en transacciones empresariales es la transferencia electrónica a través del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI). Su fortaleza radica en la combinación de velocidad, seguridad y bajo costo. Para empresas de servicios profesionales o negocios con tickets de venta elevados, el SPEI representa una alternativa eficiente en la que los recursos quedan disponibles de forma prácticamente inmediata.

El subgobernador del Banco de México, Omar Mejía Castelazo, informó que durante 2024 se procesaron más de seis mil millones de operaciones vía SPEI, una cifra que equivale a 16 veces el Producto Interno Bruto (PIB) del país. 

Un dato adicional revela la transformación estructural del sector: 18% de esas operaciones fue originado por instituciones no bancarias, lo que muestra la integración activa de las fintech al sistema de pagos nacional. 

Sobre esa misma infraestructura, Banxico impulsó herramientas complementarias como CoDi (Cobro Digital) y DiMo (Dinero Móvil), que permiten a los negocios recibir pagos directamente en sus cuentas bancarias mediante un código QR leído desde el teléfono del cliente. La propuesta es atractiva: elimina el efectivo, reduce comisiones y simplifica la operación. Sin embargo, CoDi enfrenta el mismo desafío estructural que sistemas similares en otros países: su utilidad depende de que tanto el comercio como el cliente lo tengan. 

Las terminales punto de venta (TPV) son otro de los sistemas más utilizados. Aunque existen desde hace décadas, han evolucionado considerablemente gracias a los pagos sin contacto y las terminales móviles. 

En este segmento destacan múltiples fintechs que actúan como agregadores de pago —intermediarios entre el comercio y el sistema financiero—, con soluciones que van desde lectores portátiles que se conectan al teléfono hasta plataformas completas para e-commerce. Son especialmente relevantes para negocios en crecimiento que necesitan escalar su capacidad de cobro sin invertir en infraestructura costosa.

Las billeteras digitales completan el panorama. PayPal, Mercado Pago, Apple Pay y Google Pay han ampliado las opciones disponibles para consumidores y empresas, ofreciendo pagos rápidos, almacenamiento de métodos de cobro y una experiencia de usuario optimizada, particularmente en entornos de comercio en línea. 

La rapidez y la simplicidad que ofrecen estas plataformas influyen directamente en la decisión de compra, lo que empuja a los negocios a integrarlas dentro de sus estrategias de venta.

Por último, los cobros recurrentes mediante domiciliación bancaria o cargos automáticos se han consolidado como una opción estratégica para empresas que operan con modelos de suscripción o servicios periódicos. Gimnasios, plataformas digitales, instituciones educativas y despachos de servicios profesionales los utilizan para asegurar la continuidad de sus ingresos y mejorar el control de su flujo de efectivo.


Cómo elegir la opción correcta


Más allá de la tecnología utilizada, las preferencias de los consumidores están redefiniendo las decisiones empresariales. Los consumidores de hoy esperan procesos de pago ágiles, seguros y accesibles desde cualquier dispositivo; la posibilidad de elegir entre distintos métodos influye directamente en la experiencia de compra y, en muchos casos, determina si una venta se concreta o se pierde.

Al evaluar un medio de cobro digital, las empresas deben considerar al menos cinco variables: 

1.    El perfil y los hábitos de sus clientes.

2.    El volumen y la frecuencia de sus transacciones.

3.    Los costos operativos de cada plataforma.

4.    La velocidad de acreditación de los recursos.

5.    Los estándares de seguridad que ofrece cada solución. 

No existe una fórmula universal; la estrategia más efectiva suele combinar varios métodos que respondan a distintos escenarios de venta.

En un entorno donde la digitalización avanza de manera acelerada, contar con herramientas de cobro eficientes ya no es una ventaja exclusiva de las grandes corporaciones: es una condición de operación para empresas de todos los tamaños. 

Las organizaciones que logren adaptarse no solo mejorarán su operación financiera, sino que estarán mejor posicionadas para atender a un consumidor cada vez más digital y más exigente.

Y en ese camino, el acceso a financiamiento adecuado puede marcar la diferencia entre adoptar estas herramientas a tiempo o quedarse esperando. Es ahí donde soluciones como las que ofrece Financiera Cualli cobran relevancia; porque modernizar la forma en que cobras también implica tener el respaldo financiero para hacerlo.

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